El martes 10 de agosto, a la mañana bien temprano según parece ocurrió algo que uno pensaba improbable; difícil de que ocurriera pero finalmente pasó lo peor. El hecho causó sorpresa, dolor e indignación entre compañeras y compañeros de nuestro sindicato. Parecía improbable pero ocurrió. Y ocurrió lo peor. Es que el mensaje que se envía es por demás mafioso, una verdadera profanación, un acto de vandalismo sin igual. Una práctica heredada de la última dictadura; quemar, desaparecer y eliminar.
Un cartel, una imagen quemada por manos anónimas. Hecho irracional, desaforado, brutal, fascista y vandálico. Como en la última dictadura; la misma impunidad, la misma cobardía, el mismo anonimato, la misma violencia, el mismo desprecio hacia la memoria. Lo que se quemó el martes fue reinstalado el sábado por la mañana. No éramos muchos, tampoco éramos pocos. Fuimos porque había que estar en ese lugar, en donde asesinaron a Carlos hace tres años y unos meses. Había que demostrarles al fascista y a sus obsecuentes, que para nosotros Arroyito no es un lugar cualquiera.
Arroyito, después del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba a manos de la policía provincial y por orden del gobernador de ese momento jorge Sobisch, ya no es el mismo lugar. El lugar donde está el cartel, el puente, la estación de servicio y el descampado tiene memoria. O si se quiere, es memoria. Después del asesinato de Carlos y la brutal represión contra la protesta social por parte del Estado provincial, Arroyito tiene nuevos y múltiples sentido para nosotros, tiene otras memorias. Imposible subjetivarlo de otro modo. Pasar por Arroyito o ir puntualmente al lugar genera sensaciones inconmensurables e íntimas. Cruzar por esos lugares implica necesariamente una interpelación ineludible: allí asesinaron a Carlos, el maestro, el profesor, el compañero de Sandra. Arroyito es un lugar que es memoria en sí misma.
Si alguien pudo quemar la figura de Carlos, todo es posible en este enclave autoritario. Provincia en la cual su gobernador se ha encargado a lo largo de su hibrida gestión demonizar a los trabajadores de la educación y sus prácticas. Ha sido su gobierno quien ha instalado en la opinión pública, la idea de que son los trabajadores de la educación los responsables de que las escuelas no funcionen. ¿Será para tanto? Nosotros afirmamos que la responsabilidad de los problemas, de infraestructura entre otros es del Estado provincial. Todo un dato. ¿No? Todo un ejemplo. Ni hablar de nuestros reclamos salariales que no son oídos.
Finalmente, decimos que el cartel que había sido quemado, ha sido rápidamente reestablecido gracias a un excelente trabajo realizado por su autor, el compañero “Pancho” a quien le agradecemos una vez más su compromiso militante invalorable y oportuno. El lugar en donde se encuentra la figura de Carlos, donde fue justamente injustamente asesinado, es un lugar poblado de significaciones, sentidos y memoria, construidos colectivamente por miles y miles que no necesariamente conocen el lugar. Significaciones, sentidos y memoria que nos marcan y nos configuran como sujetos que protestamos reclamamos y nos movilizamos ante la barbarie de quienes intentan quemar lo que es imposible…Este accionar solo ha logrado reforzar nuestro pedido de Justicia para los que aún faltan.
Quemar la figura de Carlos, obliga a la Justicia de la provincia, a acelerar los mecanismos que posibiliten el enjuiciamiento de los responsables policiales y políticos del asesinato de Carlos Fuentealba, y sin querer, tal vez, obligue a muchos otros a movilizarse no solamente un 4 de abril. No éramos pocos, tampoco éramos muchos el sábado 14 de agosto en Arroyito. Es necesario entonces, entender y pensar que la memoria está actuando todo el tiempo y estuvo presente allí a pesar del frio que intimidaba. La actividad tuvo un cierre emotivo como no podía ser de otra forma. Un grito, varios gritos de enojo y rebeldía. Carlos Fuentealba; ¡Presente! fue la respuesta. ¡Ahora y Siempre! Una, dos, tres, miles de veces.
aten capital
16 de agosto 2010
| Adjunto | Tamaño |
|---|---|
| aten edito cartel carlosagostode2010.mp3 | 4.21 MB |
ATEN capital
Perito Moreno 373 - Neuquén
Telefax 0299 4428212 / 4484317