Frente a la violencia como método para resolver las diferencias
Es inevitable hacer referencia a lo ocurrido el miércoles 8 de abril a la salida del plenario en aten provincial, cuando algunos grupos de activistas agredieron a varios dirigentes de nuestro sindicato. Es ética y políticamente imposible no hacer referencia a los hechos de violencia que ocurrieron aquella noche. Imposible no recordarlo, imposible no decir algo al respecto.
Pero vayamos al hecho político: la agresión de parte de militantes que se proclaman de izquierda para quienes la resolución del conflicto sindical que venía protagonizando la organización sindical en su conjunto no fue como lo habían pensando. Cuando las asambleas dejaron de votar lo que ellos creían haber diagramado según la lógica de sus micropartidos, algunos militantes derraparon. Hubo un vuelco psicológico. Varios fueron los que volcaron su frustración en una loca histeria micro-sectaria.
No aceptaron que la asamblea de aten capital de ese miércoles -la más numerosa de la última huelga- aceptara la propuesta del gobierno direccionando la resolución del conflicto en un sentido que no esperaban. Y como era de prever se despertó la cólera. Sabemos que más allá de un lineamiento ideológico, el autoritarismo que allí se expresó es una actitud de vida; un sentir intolerante y antidemocrático que puede ser tanto de derecha como de izquierda. Pero claro está, es más fácil hablar de traiciones que son difíciles de argumentar desde lo racional, desde lo político, desde lo gremial que acatar las decisiones de las mayorías. Vale una pregunta entonces; ¿asistieron a la asamblea cientos de huelguistas que se traicionaron a sí mismos? Trabajadores reunidos en asamblea que traicionan. ¿Por que? ¿A quién?
No pueden. No pueden con sus dogmas. En realidad todo se resume en aquel famoso dilema de "el fin justifica los medios". ¿Y al que no le gusta se jode? No hay excusas. Tampoco reproches. Eso si. Hubo agresión hacia compañeros y compañeras por no coincidir en las estrategias o en las posiciones políticas. Apelaron a la agresión a ese enemigo declarado: "el traidor". Apelaron a la violencia física contra el que piensa diferente, acto infame y repudiable; agresión burda que no requiere más detalles que los que hemos dado
No queríamos desde este boletín gremial ser cómplices con el silencio. Quienes agredieron tienen nombres y apellidos, y entidad política como agrupaciones, partidos y tendencias. Son los mismos que en muchas ocasiones sacan a relucir una doble moral política, una doble ética. Son los que hablan en nombre de Carlos Fuentealba cuando no pueden sostener sus posiciones en nombre propio. Son aquellos que no tienen ni siquiera un poco de ética política en la disidencia coyuntural; les importa alimentar más su ego personal vanguardista que la construcción colectiva política gremial. Son los que hacen decir cualquier cosa a Carlos Fuentealba en un juego empático absurdo. Es inevitable hacer referencia a lo ocurrido el miércoles pasado a la salida de la epet 8 y del plenario. Aquellos protagonistas y sus cómplices dispuestos a ejercer la violencia y agredir a quien fuera; a "podrirla", como se dice el la jerga futbolera.
Para finalizar, y dispuestos a dar cualquier debate, desde atención decimos que siempre es tiempo de honrar y evocar la democracia -convencidos que está no existe en estado puro- que se respira y se practica en aten. Porque la verdad democrática es lo único que vale, tanto cuando las asambleas refrendan nuestras posiciones como -sobre todo- cuando las rechazan. En ésta y en las innumerables luchas que están porvenir, asumiendo nuestras responsabilidades. Nosotros como conducción de aten capital hemos elegido el camino de la lucha; como históricamente lo hizo este sindicato a lo largo de su rica historia. Sin lugar para teorías conspirativas posibles ni sectarismos de ninguna índole.
ATEN capital
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